Chinto Pinto. Autor: Carlos Luis Sáenz.

Chinto Pinto se fue por la vaca al potrero de don Celestino. El alba estaba en su primer trino y la vaca, metida en la barranca. Era una vaca verde con neblinas; con neblinas y moras; era la Vaca Mora, la vaca madre del toro al que le sacan la suerte delante de la señora. 1

Chinto Pinto, entre piedras y estrellas que decían buenos días a los grillos, ausente de todo y con frío, fue cruzando descalzo el sendero de césped del potrero de don Celestino.

Y aquí se ha de cantar:

Chinto Pinto, gorgorinto,

saca la vaca que, está en la barranca;

entre los cuernos y en medio testuz,

le brilla la estrella del Niño Jesús.

¡Pobre Chinto Pinto! Con los pies mojados recorrió el potrero sin hallar la vaca. En eso, las piapias, 2 en los higuerones, las muy deslenguadas:

¡Aquí va, aquí va, aquí va!

¡Acá, Acá, Acá!

Y en verdad, la vaca ya de neblinas con oro, y balanceando su olla de leche blanda y tibia, subía por el sendero con rocío, mascullando una caña de maíz tierno.

Y aquí se ha de cantar:

Lero, lero,

calzón de cuero,

la vaca llora

por su ternero.

Así era, porque la vaca no tenía ternero y venía llorando por el potrero.

1 Se refiere a una versión popular guanacasteca de un viejo romance del tema “No me entierren en

sagrado” que dice:

Écheme ese loro afuera

hijo de la vaca mora

para sacarte una suerte

delante de mi señora.

2 (Psilorbinus mexicanus cyanogenys)

Término onomatopéyico que designa a una especie de urraca que anda generalmente en bandadas,

lanzando gritos estridentes que dicen con claridad !pía! !pía! y que ocasionan muchos daños en milpas y

árboles frutales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.