La aventura de un trozo de papel

PapelÉrase una vez un trozo de papel. Con él se podía hacer todo tipo de cosas interesantes.

Se podía doblar tantas veces como se quisiera, plegar como si se tratara de un acordeón, doblar sus puntas e incluso hacer aviones o barcos de papel. A los niños y niñas les encantaba jugar con él. Ellos lo usaban, recortaban, le daban forma de rana, de flor e incluso de una planta carnívora.

Pero un día el papel se encontró viejo y arrugado. Demasiado utilizado por los niños y niñas para seguir jugando con ellos. Y se puso muy triste. Y antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, se encontró atrapado en el fondo de la papelera. Y luego fue enviado a un contenedor grande donde los basureros llegaron y lo recogieron.

El pequeño pedazo de papel fue arrojado a un camión con todos los papeles que como él, estaban viejos, arrugados y de bastante mal humor. El viaje fue accidentado y con mucho viento, demasiado largo para un trozo de papel tan cansado.

De repente pasó de la claridad a la más absoluta oscuridad, luego llegó el viento y una extraña lluvia. Se intentó agarrar, pero igual fue aplastado, y finalmente arrojado justo al resto de papeles a una cinta transportadora. Donde lo juntaron con otros papeles muy parecidos

a él y los empujaron y empujaron, no dejaban de moverse.

El pobre trozo de papel ya no podía soportarlo, ¿dónde se encontraba? Se preguntaba…

De pronto vio una especie de trituradora enorme y se dijo ¡Este es el fin! Había tantas cosas que quería hacer! Me hubiera encantado ser un folleto turístico, o la hoja de un cuento de hadas y brujas. Pero por desgracia este era el final. Y antes de darse cuenta fue aplastado y aplastado, pero para su suerte los trozos de papel no sienten dolor y pensó que extrañamente no se sentía tan mal. Entonces vio una máquina de cortar! Intento salir volando pero no había viento que le ayudara, ya era demasiado tarde. La maquina pasó cortándolo y luego un extractor lo aspiró y lo colocó con otros trozos de papel, no entendía nada. El papel cerró sus ojos pensando que todo era un sueño, porque de repente se sentía mejor que nunca. Y se dio cuenta que así era, estaba perfectamente, como el día que vio la luz por primera vez.

Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sentado al lado de muchas hojas de papel nuevo. Se miró a sí mismo. Completamente limpio, suave con una capa fresca de cloro! Luego, inclinándose para examinar el resto de sí mismo, para ver lo que estaba pasando se dio cuenta de que llevaba una marca de agua en la espalda. ¿Qué es esto?

Se preguntó. Era el logotipo de reciclado… Y colorín colorado este cuento nuevamente ha comenzado.

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