La obesidad infantil y sus repercusiones psicológicas

Sabemos que actualmente la obesidad infantil es uno de los más importantes problemas de salud que enfrentan los padres y madres de familia, no solo por las consecuencias en la salud de los niños y las niñas, sino por las repercusiones en el desarrollo psicológico de los más pequeños de nuestras casas.

Alrededor de la obesidad infantil existen muchos mitos y estereotipos que mellan en la autoestima de quienes la padecen, algunos de ellos están relacionados con que los niños/as gordos son niños sanos, lo cual es desmitificado por los especialistas en nutrición humana; además los medios de comunicación han hecho de la  obesidad infantil motivo de burla  atribuyéndoles a las personas  con obesidad roles de personajes cómicos, torpes y glotones.

Esta predeterminación sociocultural promueve conductas de rechazo de los niños hacia sus iguales que padecen de obesidad, generando conductas de burla, poca aceptación y marginación social; lo cual aunado al culto por la estética en la que vivimos hace que los niños y niñas con  obesidad tengan un pobre auto concepto.

En una investigación realizada por esta servidora con niñas y niños con obesidad se logró determinar que esta ejerce efecto en la construcción del auto concepto   sobretodo en aspectos relacionados con la Imagen Corporal, por la percepción de dichos sujetos acerca de su contextura física.

 

En muchas ocasiones la ingesta excesiva de alimentos de los niños con obesidad está estrechamente ligada a factores psicológicos como la ansiedad, aspecto que debe ser valorado y tratado por un especialista en la rama, con el fin de poder ayudar a los pacientes y a sus familiares cercanos a identificar cual es la causa de dicha ansiedad y poder hacer la intervención oportuna según cada caso particular.

Con respecto a los patrones de consumo es importante  mencionar que los hábitos alimenticios  han sufrido modificaciones importantes en las últimas décadas, ya que se pasó de ingerir comida casera a comida congelada o tipo “supermercado”, la cual está cargada de carbohidratos y grasa saturada.

Además  estamos acostumbrados a que desde edades tempranas algunos padres se obsesionan para que sus hijos e hijas coman mucho, posteriormente, se festejan los acontecimientos de la vida de los pequeños con “comida chatarra” (por ejemplo: cumpleaños, navidad, graduaciones, aprobación de exámenes, primeras comuniones, etc.), sin mencionar las meriendas que llevan al kinder a la escuela o colegio, las cuales en muchas veces están cargadas de frituras, golosinas y refrescos empacados; y qué decir de   los tipos y calidad de alimentos que expenden en las sodas de los centros educativos donde abunda este tipo de comidas.

De esta forma, ya sea por motivos genéticos, hormonales o ambientales la obesidad infantil aumenta día a día convirtiéndose en un problema de salud pública, por lo que no podemos perder de vista que al ser cada persona diferente, cada organismo tiene también requerimientos diferentes, es decir, no todos los niños y niñas necesitan comer la misma cantidad y el desconocimiento de esto en algunos casos, puede fomentar esta enfermedad.

Diferentes autores señalan que la obesidad infantil genera una serie de factores negativos como por ejemplo:

Psicosociales: discriminación de compañeros, burlas, mala aceptación escolar, baja autoestima, depresión, aislamiento.

Crecimiento: edad ósea adelantada, mayor estatura.

Respiratorio: Síndrome de Pickwick, Síndrome de apnea de sueño, o sea, somnolencia e insuficiencia respiratoria.

Cardiovascular: miocardiopatía, diversas enfermedades cardiovasculares, presión alta.

Metabólica: diabetes tipo II, resistencia a la insulina, aumento de colesterol y triglicéridos.

Ortopédica: problemas en las rodillas.

Cutáneas, celulitis, estrías.

 

Esto debe de ser  de suma consideración tomando en cuenta que existen investigaciones que determinan que el 75% de los niños/as y adolescentes con sobrepeso u obesidad serán adultos obesos.

En este sentido la intervención de la obesidad infantil debe ser temprana y oportuna, y debe involucrar un equipo interdisciplinario de profesionales, entre los que destacan los psicólogos, los nutricionistas y los médicos.

En conjunto con lo anterior, es necesario que se implementen diversos programas relacionados con la obesidad infantil, su prevención y tratamiento, y en este sentido los programas educacionales tienen un papel protagónico; por eso es importante que tanto padres de familia, como educadoras, médicos y otros profesionales, estén conscientes de la importancia que tiene el educar y educarse respecto a este tema, sobretodo reeducar y promover en los niños conductas relacionadas con la alimentación saludable; esto incluye además el modificar hábitos para que nuestros niños no pasen tanto tiempo frente a la computadora, el televisor o en los juegos electrónicos y aprendan a disfrutar de la actividad física, lo cual a corto plazo mejorará el estado de salud, y favorecerá la pérdida de peso beneficiando así la modificación de  costumbres, además de mejorar el estado de ánimo.

 

Fuente:

http://www.psicologia-actual.com

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